Fotografía de aves en hide

La fotografía de aves en hide es un mundo apasionante.  Nosotros así lo vivimos. Durante todo el año en O chardinet d’a Formiga tenemos instalado un “hide” o escondite móvil para fotografiar pájaros. Lo vamos moviendo de un sitio a otro según la época y estación. En invierno lo tenemos situado justo delante de casa.  Las pequeñas aves se vuelven mas confiadas en los días mas fríos. Al mismo tiempo que aprovechamos su cercanía a los comederos a los cuales ya están acostumbrados.

La toma de imágenes de fauna es siempre la parte mas complicada dentro de la fotografía de naturaleza, aun que también es una de que mas recompensas aporta. Los animales salvajes son difíciles de localizar. Se mueven, corren vuelan, etc… y si ha esto le sumamos su poca confianza a los humanos nos encontramos con una situación como ya hemos dicho complicada. Pero hay técnicas y maneras de poder aproximarnos a ellos.

Por un lado hay que conocer bien la especie que queremos fotografiar así como sus costumbres y hábitat. Por el otro ser conocedor de las técnicas fotográficas para poder dedicarnos exclusivamente al sujeto en cuestión y disfrutar de la situación. Pero sobretodo hace falta una gran dosis de paciencia y mucho respeto a la naturaleza. ¡Siempre prevalecerá el bienestar natural antes que nuestro interés fotográfico!

El Hide

Como ya hemos dicho, un hide es un escondite, un lugar donde ocultarse y pasar desapercibidos por la fauna salvaje, siempre recelosa a nuestra presencia. Hay muchos tipos de hides: móviles como un vehículo o fijos parecidos a una caseta. Pueden tener todo tipo de comodidades en el que se pueden pasar varios días en el ellos sin la necesidad de salirse o los móviles y ligeros hechos de lona o tejidos mas modernos.

Pesan poco, se pueden trasladar, montar y desmontar fácilmente pero por lo general no están pensados para pasarse largo tiempo. Es importante que en ellos se pueda también ocultar el equipo. Una silla es una buena compañera. También pueden ser elementos naturales como unos setos o una cavidad.

Dónde ubicar el hide

Para la fotografía de aves en hide, la situación es importante. En primer lugar hay que discernir por donde se mueven los animales a fotografiar. Ya sea en una charca, unos arbustos con frutos, un paso habitual, un lugar de descanso o un lugar donde comer. Las aportaciones de alimentos son una buena solución para atraerlos a un lugar determinado en puntos concretos desde sus hábitats. Segundo, hay que ser precavido, tener en cuenta las condiciones y dirección de la luz y paisajísmo para así poder obtener buenas imágenes.

Nuestro “hide” es de los viejos, hecho de lona de algodón. Pero ha dado muy buenos resultados, aunque ahora esta un poco apedazado. Bueno, una de sus ventajas es que es de fácil reparación: solo hace falta hilo, aguja y un poco de tela. En él nos hemos pasado un montón de horas, sentaditos en una simple silla de camping, esperando el gran momento. Con las orejas atentas y los ojos bien abiertos.

Especies

Las especies que se pueden observar / fotografiar desde nuestro escondite son: herrerillo, carbonero, carbonero carrapinos, gorrión, gorrión chillón, petirrojo, acentor común, picogordo, escribano montesino, escribano soteño, escribano cerillo, pinzón común, pinzón real, lugano, jilguero, buitre leonado, ratonero, cuervo, corneja, curruca capirotada y cabecinegra, alimoche.

Carbonero garrapinos
Herrerillo
Picogordo
Gratapalles
Escribano soteño
Pitroig
Petirojo
Mosquitero común
Cadernera
Jilguero
Pica soques blau
Trepador azul
Pinsa Mec
Pinzón real
Tallarol de casquet
Curruca capirotada
Milano real
Aufrany
Alimoche

En O Chardinet d’a Formiga organizamos talleres de iniciación a la fotografía, ya sea sobre técnica fotográfica en general, como en la toma de imágenes de aves, flora (macrofotografia) o fotografía en la nieve. Infórmate en el ochardinet@ochardinet.com / www.ochardinet.com

Consulta la lista total de aves que se pueden ver desde nuestra casa rural y las salidas ornitologicas que disponemos.

Estación Internacional de Canfranc y el pasado del ferrocarril

Aunque un poco lejos de O Chardinet d’a Formiga (1h 30 mín), la antigua estación de Ferrocarril Internacional de Canfranc (1928 -1970) del Pirineo Aragonés, es sin duda uno de estos lugares dignos de visitar. Ya sea por su historia, por el romanticismo que se desprende de los tiempos pasados, por los juegos de espías que tuvieron lugar entre fronteras y a pesar de las guerras libradas en estas tierras. Por el simple encanto de moverse en un espacio decadente de viejas construcciones ferroviarias, pasos subterráneos de completa oscuridad, almacenes que todavía guardan curiosidades de la época. Cocheras y talleres vacíos de escandalosa belleza. Raíles oxidados, desvíos sin sentido determinado, viejos trenes por desgracia ya destartalados a la espera de un pasaje y un destino que ya nunca se programará.

La vieja estación

Esta vieja estación, encajonada entre altas montañas y el rio Aragón se presenta como una gran sorpresa. Un inesperado escenario de película que destila imaginación, aventuras e historias en blanco y negro. Con suerte no nos sera difícil escuchar los sonidos de los trenes, silbatos, el murmullo de los viajantes e incluso, si afinamos los sentidos las conversaciones de estas gentes envueltas en un fondo puesto en la historia del ferrocarril.

Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Estación de ferrocarril de Canfranc
Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
las viejas cocheras del ferrocarril

 

Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Un viejo comboi siendo tragado por la naturaleza
Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Vestíbulo del lado español
Acercarse en tren

Otra opción para llegar a Canfranc es hacer el viaje en tren desde Zaragoza, Huesca, Sabiñanigo ( a 45 mín.) o Jaca  (1 h) (consultar horarios).

Visitas

A pesar de todo es posible visitar parte del edificio principal, actualmente en fase de restauración. Oficina de Turismo de Canfranc al telefono 974 37 3141/ 628 420 379.  La visita guiada tiene una duración de 45 minutos se puede ver el paso subterráneo y el vestíbulo. En Enero, Febrero y Marzo, las visitas serán de 30 minutos y el precio: 2 €.  Al anochecer también se puede disfrutar de la nueva de iluminación exterior. Y un fantástico espectáculo de luz y sonido nos espera cada fin de semana, de viernes a domingo.

Entrada publicada por O Chardinet d’a formiga, casa rural de Turismo sostenible y de Naturaleza del Pirineo Aragonés

Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Entre las viejas vías del ferrocarril

 

 

 

 

Otoño 2011

El Otoño que no parecía llegar

El otoño de 2011, climáticamente dudoso, nos dejo finalmente un  buen sabor de boca y un sin fin de preciosas y cambiantes pinceladas en nuestros paisajes, todo un regalo para nuestros sentidos teniendo en cuenta que veniamos de unas estaciones secas y cálidas.

Frutos de otoño

No fue  un otoño como el de 2010: repleto de abundantes y sabrosísimos frutos salvajes como las tan apreciadas setas. Con sus variados sabores, formas y colores, que a su vez fueron las protagonistas de los más variados y ricos manjares. Aquel año nos conformamos con las simples negras y brillantes zarzamoras o las rojas frambuesas. Que después pasaron a almacenarse en forma de confituras. Nos toco esperar, como cada año, las primeras heladas para poder cosechar los ásperos arañones que pusimos a reposar con el dulce anís para convertirse en buen pacharán.

Climatología

Aquel dudoso otoño empezó con altas temperaturas, días brillantes casi veraniegos. Sin precipitaciones y un montón de polvo en los campos y caminos. Ya dábamos por perdido los colores de aquella estación pero poco a poco bajaron las temperaturas. Las horas de sol se acortaron como marca la norma. Los atardeceres pintaron los cielos y sus colores se reflejaron en las montañas de rocas calizas de Sobrarbe.

Las noches ya frías propiciaban el maravilloso cambio de las hojas de nuestros árboles caducifólios: cerezos, robles, hayas, chopos, fresnos, majuelos, mostajos, abedules, arces, serbales… Los bosques finalmente se fueron maquillando de norte a sur por todas la comarca. Pudimos, pues disfrutar de unos pocos e inesperados días de colores otoñales. Todo un  regalo de la naturaleza antes de que los vientos del norte hiciesen de las suyas con las  hojas, que pasaron a enmoquetar el sotobosque bajo cielos limpios y azules. Pero también ansiavamos los días nublados y fríos que nos traerían la tan preciada lluvia. Y, esperamos a que el gris diera paso al fantástico paisaje blanco invernal que ya no nos dejaría hasta la primavera.