Estación Internacional de Canfranc y el pasado del ferrocarril

Aunque un poco lejos de O Chardinet d’a Formiga (1h 30 mín), la antigua estación de Ferrocarril Internacional de Canfranc (1928 -1970) del Pirineo Aragonés, es sin duda uno de estos lugares dignos de visitar. Ya sea por su historia, por el romanticismo que se desprende de los tiempos pasados, por los juegos de espías que tuvieron lugar entre fronteras y a pesar de las guerras libradas en estas tierras. Por el simple encanto de moverse en un espacio decadente de viejas construcciones ferroviarias, pasos subterráneos de completa oscuridad, almacenes que todavía guardan curiosidades de la época. Cocheras y talleres vacíos de escandalosa belleza. Raíles oxidados, desvíos sin sentido determinado, viejos trenes por desgracia ya destartalados a la espera de un pasaje y un destino que ya nunca se programará.

La vieja estación

Esta vieja estación, encajonada entre altas montañas y el rio Aragón se presenta como una gran sorpresa. Un inesperado escenario de película que destila imaginación, aventuras e historias en blanco y negro. Con suerte no nos sera difícil escuchar los sonidos de los trenes, silbatos, el murmullo de los viajantes e incluso, si afinamos los sentidos las conversaciones de estas gentes envueltas en un fondo puesto en la historia del ferrocarril.

Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Estación de ferrocarril de Canfranc
Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
las viejas cocheras del ferrocarril

 

Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Un viejo comboi siendo tragado por la naturaleza
Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Vestíbulo del lado español
Acercarse en tren

Otra opción para llegar a Canfranc es hacer el viaje en tren desde Zaragoza, Huesca, Sabiñanigo ( a 45 mín.) o Jaca  (1 h) (consultar horarios).

Visitas

A pesar de todo es posible visitar parte del edificio principal, actualmente en fase de restauración. Oficina de Turismo de Canfranc al telefono 974 37 3141/ 628 420 379.  La visita guiada tiene una duración de 45 minutos se puede ver el paso subterráneo y el vestíbulo. En Enero, Febrero y Marzo, las visitas serán de 30 minutos y el precio: 2 €.  Al anochecer también se puede disfrutar de la nueva de iluminación exterior. Y un fantástico espectáculo de luz y sonido nos espera cada fin de semana, de viernes a domingo.

Entrada publicada por O Chardinet d’a formiga, casa rural de Turismo sostenible y de Naturaleza del Pirineo Aragonés

Estacion de ferrocarril Internacional de Canfranc
Entre las viejas vías del ferrocarril

 

 

 

 

Otoño 2011

El Otoño que no parecía llegar

El otoño de 2011, climáticamente dudoso, nos dejo finalmente un  buen sabor de boca y un sin fin de preciosas y cambiantes pinceladas en nuestros paisajes, todo un regalo para nuestros sentidos teniendo en cuenta que veniamos de unas estaciones secas y cálidas.

Frutos de otoño

No fue  un otoño como el de 2010: repleto de abundantes y sabrosísimos frutos salvajes como las tan apreciadas setas. Con sus variados sabores, formas y colores, que a su vez fueron las protagonistas de los más variados y ricos manjares. Aquel año nos conformamos con las simples negras y brillantes zarzamoras o las rojas frambuesas. Que después pasaron a almacenarse en forma de confituras. Nos toco esperar, como cada año, las primeras heladas para poder cosechar los ásperos arañones que pusimos a reposar con el dulce anís para convertirse en buen pacharán.

Climatología

Aquel dudoso otoño empezó con altas temperaturas, días brillantes casi veraniegos. Sin precipitaciones y un montón de polvo en los campos y caminos. Ya dábamos por perdido los colores de aquella estación pero poco a poco bajaron las temperaturas. Las horas de sol se acortaron como marca la norma. Los atardeceres pintaron los cielos y sus colores se reflejaron en las montañas de rocas calizas de Sobrarbe.

Las noches ya frías propiciaban el maravilloso cambio de las hojas de nuestros árboles caducifólios: cerezos, robles, hayas, chopos, fresnos, majuelos, mostajos, abedules, arces, serbales… Los bosques finalmente se fueron maquillando de norte a sur por todas la comarca. Pudimos, pues disfrutar de unos pocos e inesperados días de colores otoñales. Todo un  regalo de la naturaleza antes de que los vientos del norte hiciesen de las suyas con las  hojas, que pasaron a enmoquetar el sotobosque bajo cielos limpios y azules. Pero también ansiavamos los días nublados y fríos que nos traerían la tan preciada lluvia. Y, esperamos a que el gris diera paso al fantástico paisaje blanco invernal que ya no nos dejaría hasta la primavera.