Paseo por Tella y sus ermitas

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Tella es un coqueto pueblo situado en una formidable balconada         sobre el valle del río Cinca, rodeado por altas montañas esconde un precioso tesoro: una serie de ermitas levantadas sobre un destacado paisaje.

A Tella accederemos por la carretera L’Aínsa-Bielsa, a 17 km de L’Aínsa y justo después de sobrepasar Hospital de Tella a nuestra izquierda arranca una sinuosa y estrecha carretera que asciende rápidamente hacía Cortalaviña, Revilla, el dolmen de Tella (una construcción o monumento funerario del neolítico emplazado en un bonito paisaje) y finalmente Tella.

Al llegar nos encontraremos con un centro de información del Parque Nacional, un museo de creencias y tradiciones y la iglesia, de donde parte nuestro paseo. Situados frente la entrada principal seguiremos el pequeño sendero que parte a nuestra izquierda rodeado de pequeños y dispersos arbustos que en poco darán paso a un húmedo bosque de pinos, boj y musgo.  Ya saliendo de este bosquecillo y justo enfrente a poca distancia podremos divisar un peñón rocoso y a sus pies la pequeña ermita de los Santos Juan y Pablo (foto) del año 1018. Consta de una sola nave terminada en abside y una minúscula cripta.

Después retrocederemos por el camino andado para enseguida girar a la derecha y subir por una pequeña cuesta hasta un collado, aqui un cartel nos indica hacia la ermita de la Virgen de la Peña (s.XVI), aquí nos será fácil poder observar alguna de las rapaces que surcan estos cielos, como el alimoche, el alcón, el buitre leonado, alguna que otra águila y quizás con un poco de suerte el majestuoso quebrantahuesos. Nosotros siempre que hemos estado allí tarde o temprano esta magnifica ave ha echo acto de presencia.

Ahora nos toca volver al collado y justo al otro lado encontraremos la ultima de las ermitas de Tella, la de Fajanillas. Originalmente románica ha sufrido a lo largo de su historia varias reformas como el agregado de la torre con sus aspilleras. De nuevo en el collado una indicación nos dirige de vuelta al pueblo. Todas estas ermitas se permite visitar su interior y este sencillo y delicioso paseo se puede realizar en 45 minutos, aunque os recomendamos disfrutarlo mucho mas, haciendolo con calma, recorriendo con la vista y el pensamiento cada rincón de este fantástico enclave. Foto de Ferran Guàrdia. consulta Bibliografica: Guerrero, Joaquiín “Sobrarbe: Ordesa y Monte Perdido” 2003.